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Antofagasta, es una de las ciudades más jóvenes de Chile. Al comienzo del siglo XIX, cuando ya estaban crecidas las ciudades de Valdivia, Concepción y La Serena, por nombrar algunas, este territorio, era sólo, tierra, mar y sol. Santiago, contaba con más de cuatro siglos de existencia y los ferrocarriles comenzaban a  correr por el territorio, al sur de Copiapó, mientras los Changos, con sus embarcaciones de lobos de mar, habitaban temporalmente en nuestras planicies costeras.

Años más tarde, para ser más preciso, a fines de 1866, un aventurero, llamado Juan López, junto a su familia, construyó la primera y rústica vivienda en la otrora Peña Blanca, también, descubrió en los cerros cercanos, una mina de cobre y la trabajó.  Por ese tiempo,  llegó un segundo personaje, llamado  José Santos Ossa y ocurrió que se encontró caliche, materia prima del salitre. Esta "sal", destinada a abonar las siembras, ya era conocida en  el mundo y se exportaba a través de las primeras salitreras construidas en Tarapacá y se exportaba, desde 1830, por el puerto de Iquique. Don José, se "embarcó" en levantar la primera oficina productora de salitre en el Salar del Carmen. Ese fue nuestro primer polo de desarrollo, que congregó a unos trescientos habitantes, atraídos por el oro blanco que se producía en dos plantas, una en el Salar del Carmen y otra en nuestra ciudad,  en los terrenos del actual ferrocarril.

En 1870, se descubrió el mineral de plata  Caracoles, que se transformó en un imán, miles de chilenos llegaron con el anhelo de enriquecerse. La ciudad  creció considerablemente y la polémica con Bolivia, por la soberanía de estos territorios, se hizo más tensa. Finalmente, los gobiernos llegaron a un acuerdo, Bolivia tendría jurisdicción de la zona comprendida entre el Loa y el Paralelo 24, con lo cual Antofagasta, quedaba bajo la soberanía boliviana, situación que se prolongó  hasta el 13 de Febrero de 1879.

En 1872, el pueblo de Antofagasta, acordó formar una municipalidad con el nombre de Junta Municipal, cuyas actas han sido digitalizadas. Los alcaldes de esa etapa, fueron todos chilenos, excepto un boliviano que estuvo tres meses.

Todo el siglo XIX, consumimos agua de mar desalada,  obtenida por 10 purificadoras. La Luz eléctrica,  sólo se utilizó a inicios de 1900. La Basuras y fecas,  eran retiradas en tambores con el nombre de abrómicos, pues la ciudad no poseía un sistema de desagües y alcantarillado. Los hombres, mayoritariamente trabajaban en: Las oficinas salitreras  (48.000 Operarios), Fundición Templeman  (1.000 trabajadores) , Jornaleros  fleteros y lancheros (276 Obreros),  Ferroviarios (Más de 1 000) mientras que en el Comercio Local y   otras pequeñas industrias (767 funcionarios).

Las calles eran de tierra. Las veredas de  madera y a veces para mejorar las calles, se compactaban con guano de animal. La mayoría de las viviendas era de madera y/o calaminas. Los trenes salían de calle Bolívar, tomaban San Martín, subían por La Mar (Después de 1879, llamada Prat) doblaban en Matta y cortaban la actual Plaza Sotomayor.

Los habitantes se trasladaban en carretas, a caballo o en coches. Las faenas salitreras ocupaban más de 26 mil obreros y el salitre se exportaba por los 10 muelles instalados entre Bolívar y la antigua CCU. La poza siempre estaba atestada de veleros. Antofagasta bullía en actividad industrial y comercial, pero, no sólo de trabajo vive el hombre, así es que existían variados clubes y sociedades que disfrutaban su tiempo libre practicando deportes, gozando bailes de máscaras, apreciando obras dramáticas, siendo el Teatro un gran protagonista de la vida cotidiana de ese entonces. La ciudad tomaba forma poco a poco, impulsada por el trabajo mancomunado entre Servidores Públicos, Empresarios y obreros, todos con el factor común de ser ciudadanos que tomaron cariño a esta tierra y se ocuparon de su desarrollo, pasando de asentamiento a caleta, de caleta a puerto y de puerto tomando rasgos de ciudad que se irán consolidando durante el siglo XX.